Durante los primeros diez siglos de nuestra era, la civilización maya floreció en lo que hoy es Guatemala, Belice los actuales territorios de México, Honduras y El Salvador.
Las tropas españolas, llegaron en 1492 a este territorio, fundaron la ciudad de Guatemala en 1524 logrando el control desde México a Perú.
En 1776 y 1783, Hostigados por las constantes incursiones ilegales en su territorio. España otorga a la Corona Británica, en usufructo para explotación de madera, el área ubicada entre los ríos Hondo y Sibún (Belice) que formaba parte de Guatemala,
El 15 de septiembre de 1821, por intereses comerciales y políticos, las autoridades coloniales, proclamaron pacíficamente la independencia de Guatemala uniéndose a la federación de provincias la nueva entidad político-administrativa, llamada Provincias Unidas de Centroamérica, que incluía Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.
En 1831, el gobierno, agobiado por las deudas, entregó a Inglaterra grandes extensiones de tierra para la explotación maderera, lo que daría lugar posteriormente al territorio colonial de las 'Honduras Británicas' 1839 La federación Centroamericana Fue disuelta como resultado de la ruptura del pacto federal, en el marco del enfrentamiento de facciones internas, y de la política del imperialismo británico de dividir las naciones americanas. Paralelamente a la unión de los países del Istmo, Gran Bretaña avanzaba sobre el territorio guatemalteco hasta llegar al río Sarstún. Para evitar que Inglaterra siguiera avanzando mas allá de lo que la Corona Española le habia permitido, Guatemala suscribió con Gran Bretaña en 1859 el tratado Aycinena-Wyke, el cual establecía que Gran Bretaña construiría una carretera a cambio de que Guatemala cediera el área ubicada entre los ríos Sibún y Sarstún. La carretera no fue construida y en 1863, Guatemala y Gran Bretaña firmaron un convenio en el que acordaron sustituir la carretera por el pago de 50 mil libras esterlinas. Por incumplimiento de Gran Bretaña, el Gobierno de Guatemala declaró en 1884 caducado el tratado de 1859, y en consecuencia, exigió la reincorporación del territorio de Belice.
En 1975, terminó el coloniaje de Belice, posteriormente en 1981 Belice se declaró independiente, y fue aceptado como miembro de la Organización de las Naciones Unidas. Belice fijó entonces sus límites territoriales, consignando en su Constitución que son los establecidos en el tratado de 1859.
En 1991, Guatemala reconoció a Belice como Estado independiente y a su pueblo, el derecho de autodeterminación, sin que esto terminara con el diferendo.
En 1993 se firmó un pacto de no agresión entre los dos gobiernos y Belice garantizaba además a Guatemala una salida al mar. El año siguiente, sin embargo, el gobierno guatemalteco reiteró sus derechos territoriales sobre Belice en la ONU. Desde entonces y a pesar de la reanudación de las conversaciones entre los dos gobiernos, ha habido algunos enfrentamientos en la frontera e incursiones ilegales por parte del ejercito de ambos países en las comunidades adyacentes a la frontera de ambos países, estas han mantenido las relaciones entre los dos países muy tensas. Y ejercito de ambos países resguardan la línea fronteriza.
En 1997, la Corte de Constitucionalidad de Guatemala resolvió declarar nulo el convenio de 1859, por incumplimiento; por consiguiente, Guatemala presentó un reclamo para que se le restituyera el territorio que está siendo usurpado.
Dos años después de la denuncia de la Corte de Constitucionalidad, el conflicto se revivió el 12 de junio de 1999, cuando patrulleros beliceños asesinaron a tiros a un campesino, en la aldea adyacente El Arenal. Ante la petición de Guatemala, Belice ha pretendido compensar el territorio terrestre con territorio marítimo, pero no se ha conocido hasta el momento una oferta concreta. De igual forma, ante los incidentes que han sucedido en la frontera, el Gobierno de Belice ha ofrecido disculpas a los pobladores y autoridades guatemaltecas pero las reuniones para solucionar este conflicto han sido retardadas.
Sin embargo, los gobernantes son determinantes al afirmar que Belice es un país soberano e independiente, con territorio claramente definido en la Constitución y reconocido por la comunidad internacional, las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos y los países de todo el mundo.
Belice entonces no está dispuesto a ir a una corte internacional con el fin de que se realice un arbitraje. Junto al mandatario, diversos medios de comunicación apoyan la posición del Gobierno y le animan a no tener miedo de acceder a una corte internacional, ya que en su opinión, podría ser el mejor foro para saber legalmente dónde comienza y termina el territorio beliceño, y evitar un enfrentamiento armado.
"Ya no existe una tercera opción para la solución de este problema, la última salida es la vía legal", "Hasta el momento se ha venido trabajando por la vía política, pero por las mismas circunstancias políticas mundiales Guatemala ha estado siempre aislada. Prueba de ello son los distintos foros internacionales donde la ONU ha estado a favor de Belice, por lo que la última vía que nos queda es una corte internacional". expresó Cojtí.