“Comparado con la civilización occidental, es como si arqueólogos del futuro descubrieran un día las pinturas de Miguel Ángel y Leonardo Da Vinci, luego de haber conocido sólo períodos del arte moderno”, explicó, al precisar que en 2001 encontró por casualidad la habitación donde se encuentran los frescos.
Esta habitación con estos murales de gran calidad, que muestran la mística de la realeza maya, cambia todos los conocimientos que se poseen de los comienzos de esta civilización precolombina, destacó el arqueólogo.
Las pinturas muestran la creación del orden del mundo personificada en cuatro divinidades que son variaciones del hijo del dios del maíz. Estas divinidades simbolizan el agua, la tierra, el aire y el paraíso al este, donde el sol renace cada día.
“La calidad de estas pinturas muestra que los antiguos mayas trabajaron con un alto grado de sofisticación y elegancia mucho antes que las obras del período clásico de esta civilización en el siglo VII”, subrayó Saturno.
A pesar de haberse realizado mil 500 años después de los murales de San Bartolo, el código Dresde, uno de los cuatro documentos importantes de la época maya que sobrevivieron, contiene secuencias similares a las pinturas, por ejemplo sobre los sacrificios ofrecidos a los dioses.
No obstante, los signos utilizados en la escritura jeroglífica son difíciles de leer, explicó David Stuart, profesor de arte y escrituras mesoamericanas de la Universidad de Texas.
El sistema de escritura maya, que incluye 800 símbolos, es considerado por los arqueólogos como el más perfeccionado de los sistemas mesoamericanos.
Además de las pinturas murales, el equipo arqueológico dirigido por la guatemalteca Mónica Pellecer Alecio descubrió, a 1.6 kilómetros, un complejo funerario que probablemente contiene sepulturas de primeros reyes mayas.
En este complejo se encontraron jarros en cerámica y la osamenta de un hombre con una placa de jade (símbolo de la realeza) en su estómago.
El proyecto San Bartolo comenzó hace cinco años y se encuentra actualmente en la mitad del camino, señaló Saturno.
Este descubrimiento será objeto de un artículo en el número de enero de la revista National Geographic.
Por ahora, ese será el único lugar para conocer en detalle la historia de San Bartolo, pues el sitio no está abierto al público y no existen planes de hacerlo, para que no se estropeen sus tesoros.-AFP/EFE (nota públicada el 13/12/05 PL)